Mi forma de amar: lo que revela mi estilo de apego en pareja
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Dos personas que se quieren pueden tener formas de amar muy distintas, y esas diferencias, si no se comprenden, pueden ser fuente de malentendidos duraderos. Una necesita mucha tranquilización; la otra prefiere que le dejen espacio. Una es expresiva y demostrativa; la otra muestra su amor mediante gestos discretos.
Estas diferencias no son defectos de carácter. A menudo son el reflejo de lo que la teoría del apego llama nuestro «estilo afectivo»: un conjunto de patrones aprendidos muy temprano en la vida, que siguen organizando nuestras relaciones en la edad adulta.
Lo que nos enseña la teoría del apego
John Bowlby, y después Mary Ainsworth y sus sucesores, demostraron que los niños desarrollan estrategias relacionales en función de la disponibilidad y la sensibilidad de sus figuras de apego. Esas estrategias —seguras, ansiosas, evitativas o desorganizadas— se reactivan en las relaciones adultas, en particular en las relaciones amorosas.
El estilo seguro
Las personas con apego seguro se sienten cómodas tanto con la cercanía como con la autonomía. Confían sin dificultad, expresan sus necesidades de forma directa y pueden soportar la separación sin angustiarse. Constituyen una base estable para su pareja.
El estilo ansioso
Las personas con apego ansioso suelen necesitar mucha tranquilización. Pueden preocuparse por ser abandonadas, interpretar el menor silencio como una señal de retirada o tender a sobreinvertir en la relación. Su sensibilidad al vínculo es muy viva, lo que puede hacerlas atentas y comprometidas, pero también agotadoras de manejar cuando la ansiedad toma el mando.
El estilo evitativo
Las personas con apego evitativo valoran mucho la autonomía y pueden sentirse incómodas con una cercanía emocional demasiado intensa. No expresan con facilidad sus necesidades afectivas, tienden a gestionar sus emociones a solas y pueden parecer distantes, sin que ello signifique falta de amor.
El estilo desorganizado
Este estilo, a menudo vinculado a experiencias de apego traumáticas, se caracteriza por una tensión entre el deseo de vínculo y el miedo al vínculo. Estas personas pueden atraer y rechazar al mismo tiempo, lo que resulta desconcertante para ambas partes.
Lo que esto cambia en la pareja
Las parejas formadas por dos estilos seguros tienen estadísticamente menos conflictos relacionados con la cercanía y la confianza. Pero la gran mayoría de las parejas no están compuestas por dos personas seguras.
Las parejas ansioso-evitativas son especialmente frecuentes y especialmente sensibles a las tensiones: la persona ansiosa busca cercanía y tranquilización, la evitativa necesita espacio, y cada una activa los miedos de la otra. Cuanto más se acerca la ansiosa, más se aleja la evitativa. Cuanto más se aleja la evitativa, más se inquieta la ansiosa.
Lo que permite este conocimiento
Identificar el propio estilo de apego no sirve para excusar los propios comportamientos ni para patologizar el propio funcionamiento. Permite comprender de dónde vienen ciertas reacciones que parecían irracionales, y comunicar de otra manera a la pareja lo que uno necesita.
El estilo de apego no está grabado en piedra. La seguridad se puede adquirir: mediante una relación suficientemente estable y previsible, mediante un trabajo terapéutico, mediante una toma de conciencia progresiva.
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