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Falta de confianza en uno mismo: 3 claves TCC para actuar

Dudas antes de tomar la palabra en una reunión. Dices que sí mientras todo en ti grita que no. Comparas tu vida con la de los demás en las redes sociales y sales de ello disminuido.

En el artículo que sigue, abordo la confianza en uno mismo. Si se reconoce en este tema, he diseñado un test de confianza en uno mismo que permite hacer un balance de su nivel de confianza en sí mismo. Se acompaña de una guía para prolongar la reflexión más allá de los resultados. También he escrito un libro sobre este tema, Guía práctica de TCC, por si desea profundizar.

No te presentas a ese puesto porque estás convencido de no estar a la altura. Permaneces en una relación que no te hace feliz porque crees no merecer algo mejor.

La falta de confianza en uno mismo es uno de los sufrimientos psicológicos más extendidos. Afecta a millones de personas, atraviesa todas las categorías sociales, todas las edades, todos los niveles de éxito.

Y, en contra de lo que muchos creen, no se trata de un rasgo de carácter fijo. Es un mecanismo psicológico que se ha construido, y que puede deconstruirse.

Como psicoterapeuta TCC, acompaño cada semana a personas que pensaban que serían «así» para siempre. Descubren que la confianza no es un don de nacimiento, sino una competencia que se desarrolla, paso a paso, con las herramientas adecuadas.

Este artículo es el más completo que he escrito sobre el tema. Tómate el tiempo de leerlo. Podría cambiar la mirada que tienes sobre ti mismo.

Autoestima, confianza en uno mismo, amor propio: nociones distintas

Antes de seguir adelante, aclaremos tres términos que a menudo se confunden. Esta distinción no es académica: es esencial para comprender qué te falta realmente.

La autoestima: el valor que te concedes

La autoestima es el juicio global que emites sobre tu propio valor como persona. Es la respuesta interior a la pregunta: «¿Merezco ser amado, respetado, feliz?»

Una persona con una buena autoestima se considera digna de valor, incluso cuando fracasa. Una persona con baja autoestima se siente fundamentalmente «no suficiente»: no suficientemente inteligente, no suficientemente guapa, no suficientemente interesante.

La confianza en uno mismo: la creencia en tus capacidades

La confianza en uno mismo concierne a tus competencias. Es la convicción de que eres capaz de afrontar las situaciones, de superar desafíos, de aprender de tus errores.

Se puede tener una buena autoestima pero carecer de confianza en un ámbito concreto (hablar en público, por ejemplo). A la inversa, ciertas personas muy competentes en su trabajo tienen una autoestima hundida en su vida personal.

El amor propio: la relación benevolente con uno mismo

El amor propio va más allá de la autoestima: es la capacidad de tratarse a uno mismo con la misma benevolencia que se concedería a un amigo querido. Es negarse a maltratarse interiormente, poner límites, cuidar de las propias necesidades sin culpabilidad.

A tener en cuenta: La falta de confianza en uno mismo rara vez está aislada. Casi siempre va acompañada de una baja autoestima y de un amor propio deficiente. Un trabajo terapéutico eficaz actúa sobre estas tres dimensiones simultáneamente.

Los 5 pilares de la autoestima según Nathaniel Branden

El psicólogo Nathaniel Branden, considerado el padre de la psicología de la autoestima, identificó cinco pilares fundamentales. Cada uno es una palanca sobre la que puedes actuar de forma concreta.

Pilar 1: Vivir en plena conciencia

Es la voluntad de percibir la realidad tal como es, incluidas las realidades incómodas. Significa no huir hacia la negación, las adicciones o las distracciones permanentes. Las personas que carecen de confianza evitan a menudo confrontarse con ciertas verdades: sobre sus relaciones, su trabajo, sus necesidades reales.

Pilar 2: Aceptarse a uno mismo

La aceptación de uno mismo no significa renunciar a evolucionar. Es reconocer lo que sientes sin juzgarlo, admitir tus fortalezas Y tus límites, y negarte a rechazarte a ti mismo. Muchas personas con falta de confianza están en guerra permanente contra sí mismas.

Pilar 3: Asumir la responsabilidad de la propia vida

Es comprender que eres el autor principal de tus decisiones, de tus reacciones, de tu felicidad. No que todo sea culpa tuya —algunas heridas fueron causadas por otros—, sino que la sanación te pertenece. Este pilar es liberador, porque te devuelve tu poder.

Pilar 4: Afirmarse

La afirmación de uno mismo es expresar tus necesidades, tus opiniones, tus límites, incluso cuando ello corre el riesgo de disgustar. Las personas que carecen de confianza se borran sistemáticamente. Se tragan sus palabras, sonríen cuando sufren, dicen que sí para evitar el conflicto.

Pilar 5: Vivir con intención

Es fijarse objetivos, metas, una dirección. Las personas con falta de confianza viven a menudo en modo «supervivencia» o en reacción a las expectativas de los demás. Nunca se preguntan: «¿Qué quiero YO realmente?»

¿De dónde viene la falta de confianza en uno mismo?

La falta de confianza en uno mismo no aparece por casualidad. Se construye, capa tras capa, a través de experiencias que te enseñaron —erróneamente— que no eras suficiente.

Las raíces en la infancia

Es ahí donde todo comienza. Un niño no nace con una baja autoestima. La aprende.

La crítica parental crónica. Unos padres perfeccionistas, exigentes o emocionalmente fríos envían un mensaje implícito devastador: «Nunca eres lo bastante bueno.» El niño interioriza esa voz crítica y la lleva consigo toda su vida.

No se trata necesariamente de un maltrato evidente. Comentarios repetidos como «Podrías hacerlo mejor», «Mira a tu hermana, ella sí lo consiguió», «Eres demasiado sensible» bastan para erosionar la confianza de un niño.

La falta de validación emocional. Un niño cuyas emociones son sistemáticamente ignoradas, minimizadas o ridiculizadas aprende que lo que siente no tiene importancia. Por extensión, aprende que ÉL no tiene importancia. El apego inseguro. Si el vínculo con las figuras parentales era imprevisible (un progenitor a veces cariñoso, a veces ausente u hostil), el niño desarrolla una ansiedad fundamental: «No estoy seguro de merecer el amor.» Este patrón de apego inseguro acompaña a menudo a la persona hasta sus relaciones adultas.

El acoso escolar y social

Ser objeto de burlas, exclusión y humillación de forma repetida durante la infancia o la adolescencia graba profundamente la autoestima. El cerebro en desarrollo registra un mensaje claro: «Eres diferente, eres rechazado, no tienes tu lugar.» Incluso décadas más tarde, estas heridas siguen activas si no han sido tratadas.

Los fracasos no elaborados

Un fracaso en sí mismo no destruye la confianza. Es la interpretación que haces de él lo que cuenta.

Si has vivido un fracaso escolar, profesional o amoroso y nadie te ha ayudado a atravesarlo de manera constructiva, quizá hayas concluido: «He fracasado, POR LO TANTO soy un fracaso.» Esta generalización abusiva es una de las distorsiones cognitivas más destructivas.

La comparación social permanente

Las redes sociales han amplificado este fenómeno de manera exponencial. Comparas tu día a día en bruto (tus dudas, tus mañanas difíciles, tus fracasos) con las versiones filtradas y optimizadas de la vida de los demás. El resultado es matemáticamente previsible: pierdes cada vez. Y cada comparación refuerza la creencia de que estás por debajo.

Las relaciones tóxicas y la dominación

Una pareja manipuladora, un superior jerárquico tiránico, una amistad tóxica: estas relaciones erosionan metódicamente la confianza en uno mismo. Cuando alguien te desvaloriza de manera repetida, acabas creyendo lo que dice. Es el mecanismo de la dominación psicológica: la víctima integra la mirada deformada del manipulador como una verdad sobre sí misma.

8 señales de una baja autoestima

¿Cómo saber si sufres una falta de confianza en uno mismo? Aquí tienes ocho señales reveladoras.

1. El diálogo interior destructivo

Te hablas a ti mismo de una manera que jamás tolerarías viniendo de otra persona. «Soy un inútil», «Nunca lo lograré», «¿Quién me querría?» Esta voz interior crítica gira en bucle, a veces tan discretamente que ya ni siquiera la notas.

2. La dificultad para recibir cumplidos

Cuando alguien te hace un cumplido, lo minimizas, lo desvías, buscas una explicación racional. «Oh, no fue nada», «Tuve suerte», «Lo dices por ser amable.» Aceptar un cumplido te incomoda profundamente, porque contradice tu imagen negativa de ti mismo.

3. La evitación de situaciones nuevas

Rechazas las invitaciones, las oportunidades, los desafíos. No por pereza, sino por miedo al fracaso, al juicio, a la vergüenza. Tu zona de confort se ha convertido en una prisión dorada.

4. La necesidad excesiva de validación

Pides constantemente la aprobación de los demás antes de tomar una decisión. Acechas las señales de reconocimiento. Adaptas tus opiniones, tus gustos, tu comportamiento en función de lo que los demás esperan de ti.

5. La incapacidad para poner límites

Decir que no te parece imposible. Aceptas cargas de trabajo excesivas, comportamientos irrespetuosos, peticiones poco razonables. La idea de poner un límite desencadena un miedo visceral: el de ser rechazado.

6. El perfeccionismo paralizante

Te fijas estándares imposibles y luego te castigas por no alcanzarlos. Resultado: o bien procrastinas (para no arriesgar el fracaso), o bien te agotas en una búsqueda de perfección que nunca produce satisfacción.

7. La comparación sistemática

Evalúas constantemente tu valor comparándote con los demás, y siempre sales perdiendo. Nunca comparas hacia abajo, siempre hacia arriba. Y nunca comparas tus fortalezas, solo tus debilidades.

8. El sabotaje inconsciente

Cuando algo positivo llega a tu vida, encuentras la manera de destruirlo. ¿Una relación que va bien? Provocas un conflicto. ¿Un ascenso? Empiezas a dudar de tus competencias. Es el síndrome del impostor en acción: no crees merecer lo bueno que te llega.

A tener en cuenta: Si te reconoces en cuatro señales o más, es probable que tu autoestima necesite un trabajo en profundidad. No es una fatalidad: es una señal de alarma que merece tu atención.

El impacto de la falta de confianza en todas las esferas de tu vida

La falta de confianza en uno mismo no es un problema aislado. Es un filtro deformante a través del cual percibes TODA tu existencia.

En la vida amorosa

La baja autoestima es el caldo de cultivo de la dependencia afectiva. Cuando no crees en tu valor, aceptas migajas de amor, toleras lo intolerable, permaneces en relaciones tóxicas por miedo a la soledad. Atraes también, inconscientemente, a parejas que confirman tu visión negativa de ti mismo.

En la vida profesional

No pides el aumento que mereces. No te presentas a los puestos que te corresponden. Dejas que otros se atribuyan el mérito de tu trabajo. La falta de confianza es el primer freno a la evolución profesional, mucho antes que la falta de competencias.

En las relaciones de amistad

Atraes amistades desequilibradas en las que das mucho y recibes poco. No te atreves a expresar tus desacuerdos. A menudo te sientes «de más» en un grupo. Cancelas salidas en el último momento porque la ansiedad social toma el control.

Sobre la salud física y mental

El estrés crónico ligado a la falta de confianza produce efectos fisiológicos medibles: trastornos del sueño, tensiones musculares, problemas digestivos, fatiga crónica. En el plano psíquico, alimenta la ansiedad, la depresión, y a veces comportamientos de evitación o de adicción (alimentación, alcohol, pantallas) que sirven de anestésicos emocionales.

Las distorsiones cognitivas que mantienen el círculo vicioso

En terapia cognitivo-conductual (TCC), identificamos distorsiones cognitivas: errores sistemáticos de pensamiento que mantienen la falta de confianza en bucle cerrado. Reconocerlas es el primer paso para desactivarlas.

El filtro mental negativo

Retienes únicamente los elementos negativos de una situación. De diez comentarios positivos y un comentario tibio, es el comentario tibio el que ocupa tu mente durante días.

La sobregeneralización

Un solo fracaso se convierte en una regla universal. «He fallado esta presentación» se transforma en «Siempre lo fallo todo» o «Soy incapaz de hablar en público.»

El pensamiento de todo o nada

Todo es blanco o negro, sin matices. O eres perfecto, o eres un inútil. No hay lugar para «correcto», «en progreso» o «suficientemente bien».

La personalización

Te haces responsable de todo lo que va mal. Si un colega está de mal humor, es forzosamente por tu culpa. Si un proyecto fracasa, es culpa tuya, incluso cuando los factores eran múltiples y escapaban a tu control. Exploro esta cuestión en Vencer la ansiedad y el estrés.

La descalificación de lo positivo

Cuando te llega algo bueno, lo anulas mentalmente. «Me dijo que era guapa, pero eso se lo dice a todo el mundo.» «Conseguí ese ascenso, pero es porque no había nadie más.»

La lectura del pensamiento

Estás convencido de saber lo que los demás piensan de ti, y siempre es negativo. «Me encuentran aburrido», «Ella piensa que soy incompetente», «Él se arrepiente de estar conmigo.»

A tener en cuenta: Estas distorsiones NO son la realidad. Son hábitos de pensamiento aprendidos, a menudo en la infancia. La TCC ofrece herramientas concretas para identificarlos, cuestionarlos y reemplazarlos por pensamientos más justos y matizados.

Protocolo TCC para reconstruir la confianza en uno mismo

La terapia cognitivo-conductual es hoy el enfoque más validado científicamente para tratar la falta de confianza en uno mismo. Aquí están los tres ejes mayores del protocolo que utilizo en consulta.

Eje 1: La reestructuración cognitiva

Es el núcleo del trabajo. Se trata de identificar tus pensamientos automáticos negativos, de examinarlos como un científico examinaría una hipótesis, y luego de reemplazarlos por pensamientos más realistas.

Ejemplo concreto: – Pensamiento automático: «Voy a hacer el ridículo si tomo la palabra en la reunión.»

– Preguntas de reestructuración: «¿Ocurrió eso la última vez? ¿Cuál es la probabilidad real? ¿Cuál es el peor escenario Y el mejor?

¿Qué le diría a un amigo que pensara eso?»

– Pensamiento alternativo: «Es posible que esté un poco nervioso, pero tengo cosas pertinentes que decir y mis colegas ya me han dado comentarios positivos.»

Este trabajo se hace primero por escrito (columnas de Beck), y luego se convierte progresivamente en un reflejo mental.

Eje 2: La exposición progresiva

La falta de confianza se nutre de la evitación. Cada situación que evitas confirma tu creencia de que no eres capaz de afrontarla. La exposición progresiva consiste en confrontarte gradualmente con las situaciones temidas, empezando por las menos ansiógenas.

Ejemplo de jerarquía de exposición:
  • Dar tu opinión en una conversación informal (ansiedad: 2/10)
  • Hacer una pregunta en una reunión (ansiedad: 4/10)
  • Rechazar una petición no urgente (ansiedad: 5/10)
  • Expresar un desacuerdo con un colega (ansiedad: 6/10)
  • Tomar la palabra ante un grupo de diez personas (ansiedad: 8/10)
  • Defender tu punto de vista frente a tu superior (ansiedad: 9/10)
  • En cada etapa lograda, tu cerebro registra una prueba de que PUEDES hacerlo. La confianza se construye literalmente, experiencia tras experiencia.

    Eje 3: El entrenamiento en la afirmación de uno mismo

    La afirmación de uno mismo es una competencia que se aprende y se practica. En TCC, trabajamos sobre técnicas concretas:

    • La técnica del disco rayado: repetir con calma tu posición sin justificarte en exceso.
    • El DESC: Describir la situación, Expresar tu sentir, Especificar tu petición, Concluir con las consecuencias positivas.
    • El «yo» afirmativo: reemplazar «Nunca me escuchas» por «Necesito sentirme escuchado cuando te hablo.»
    • El entrenamiento en juego de roles: practicar en sesión antes de afrontar la situación real.

    5 ejercicios diarios para reforzar tu confianza

    Estos ejercicios proceden de la práctica TCC. Son sencillos, pero su regularidad marca toda la diferencia. Encontrarás otros ejercicios en nuestro artículo dedicado a los ejercicios TCC para la autoestima.

    Ejercicio 1: El diario de los logros (5 minutos por la noche)

    Cada noche, anota tres cosas que hayas hecho bien durante el día. No proezas: pequeñas cosas.

    «Di mi opinión durante el almuerzo», «Terminé ese expediente a tiempo», «Dije que no a una petición que no me convenía.» Este diario reprograma progresivamente tu cerebro para buscar las pruebas de tu competencia en lugar de las de tu insuficiencia.

    Ejercicio 2: El cuestionamiento socrático (cuando surge un pensamiento negativo)

    Cuando sorprendas un pensamiento del tipo «Soy un inútil / No lo lograré», hazte estas cuatro preguntas:

  • ¿Cuál es la prueba concreta de que este pensamiento es verdadero?
  • ¿Cuál es la prueba concreta de que es falso o exagerado?
  • ¿Qué diría mi mejor amigo si le contara este pensamiento?
  • ¿Qué pensamiento más equilibrado podría reemplazar a este?
  • Ejercicio 3: El desafío diario de la zona de incomodidad

    Cada día, haz una pequeña cosa que te incomode ligeramente. Hablar con un desconocido, decir que no, dar tu opinión, llevar una prenda que te gusta pero que no te atreves a ponerte. La incomodidad es el precio del crecimiento. A fuerza de pequeños desafíos, tu zona de confort se ensancha naturalmente.

    Ejercicio 4: La carta de compasión (una vez por semana)

    Escríbete una carta como si escribieras a un amigo querido que atraviesa exactamente lo que tú atraviesas. Usa el mismo tono benevolente, los mismos ánimos. Este ejercicio desarrolla la autocompasión, esa capacidad de tratarse con dulzura que falta cruelmente a las personas con déficit de confianza.

    Ejercicio 5: La postura de poder (2 minutos por la mañana)

    La investigación en psicología muestra que el cuerpo influye en la mente. Adoptar una postura abierta y segura durante dos minutos (hombros hacia atrás, cabeza alta, pies anclados al suelo) modifica tu estado emocional. No es mágico: es fisiológico. Conviértelo en un ritual matinal.

    A tener en cuenta: La confianza en uno mismo se construye mediante la acción, no solo mediante la reflexión. Elige un ejercicio, practícalo durante 21 días sin interrupción, y luego añade el siguiente. La regularidad prima sobre la intensidad.

    ¿Cuándo consultar a un profesional?

    Los ejercicios anteriores son poderosos, pero tienen sus límites. Consulta a un psicoterapeuta especializado en TCC si:

    • Tu falta de confianza dura desde hace más de seis meses e impacta significativamente en tu día a día.
    • Has identificado heridas de infancia o traumas que alimentan tu baja autoestima.
    • Estás en una relación tóxica o sales de una dominación psicológica.
    • Tu falta de confianza va acompañada de ansiedad intensa, depresión o crisis de pánico.
    • Lo has intentado solo, pero das vueltas en círculo.
    La TCC no es un trabajo de varios años. Un protocolo estructurado de 12 a 20 sesiones produce resultados medibles sobre la autoestima. El cambio es posible, y está más cerca de lo que crees.

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    FAQ: tus preguntas sobre la falta de confianza en uno mismo

    ¿La falta de confianza en uno mismo es hereditaria?

    No existe un «gen de la confianza en uno mismo». En cambio, ciertos rasgos de temperamento (sensibilidad, introversión, tendencia a la ansiedad) tienen un componente genético que puede predisponer a la falta de confianza. Pero la predisposición no es el destino. El entorno, las experiencias y el trabajo sobre uno mismo desempeñan un papel mucho más determinante.

    ¿Se puede recuperar la confianza en uno mismo sin terapia?

    Sí, en los casos leves a moderados. Los ejercicios presentados en este artículo y en nuestra guía de ejercicios TCC para la autoestima pueden producir mejoras significativas. Sin embargo, si las raíces del problema son profundas (traumas, dominación, heridas de apego), un acompañamiento profesional es muy recomendable.

    ¿Cuánto tiempo hace falta para reconstruir la confianza en uno mismo?

    No hay una respuesta universal. Con un trabajo regular (ejercicios diarios + terapia), la mayoría de las personas sienten mejoras notables en 8 a 12 semanas. La reconstrucción completa puede llevar de 6 meses a un año, según la profundidad de las heridas y el compromiso en el proceso.

    ¿Puede volver la falta de confianza en uno mismo después de la terapia?

    La TCC no se limita a tratar los síntomas: modifica los esquemas de pensamiento subyacentes. Las herramientas aprendidas se convierten en reflejos que conservas toda tu vida. Los periodos de estrés intenso pueden reactivar antiguos pensamientos negativos, pero sabrás cómo gestionarlos. Es la diferencia entre estar desbordado y tener un salvavidas.

    Mi hijo tiene falta de confianza en sí mismo. ¿Qué hacer?

    Valida sus emociones sin minimizarlas. Valora sus esfuerzos más que sus resultados. Evita las comparaciones con sus hermanos, hermanas o compañeros. Déjale cometer errores y muéstrale que un fracaso es una ocasión de aprender. Y, sobre todo, examina tu propia relación con la confianza: los niños absorben lo que observan mucho más que lo que se les dice.

    ¿Funcionan las afirmaciones positivas?

    Las afirmaciones positivas («Soy fantástico», «Merezco el éxito») pueden ser contraproducentes si están demasiado alejadas de lo que crees realmente. Tu cerebro rechaza los mensajes que percibe como falsos.

    En TCC, preferimos pensamientos alternativos realistas y matizados: «Estoy aprendiendo a confiar en mí mismo» es más eficaz que «Soy la mejor versión de mí mismo.»


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    En resumen: La falta de confianza en uno mismo es un mecanismo psicológico que se aprende y puede deconstruirse, en contra de la idea común de que es un rasgo fijo. Hay que distinguir tres conceptos: la autoestima (el juicio sobre tu valor), la confianza en uno mismo (la creencia en tus capacidades) y el amor propio (la benevolencia hacia ti mismo). Según el psicólogo Nathaniel Branden, cinco pilares fundamentales permiten reforzar la autoestima: vivir en plena conciencia, aceptarse sin juicio, asumir la responsabilidad de las propias decisiones, afirmarse incluso ante la desaprobación y vivir con intención en lugar de en reacción. La falta de confianza echa raíces en la infancia, especialmente a través de la crítica crónica, la ausencia de validación emocional o un apego inseguro a las figuras parentales. Con las herramientas adecuadas y un enfoque progresivo, es posible desarrollar esta confianza como una competencia real, paso a paso.
    En resumen: La falta de confianza en uno mismo afecta a millones de personas, de todas las categorías, pero, en contra de las ideas comunes, no es un rasgo fijo: es un mecanismo psicológico que puede deconstruirse. Conviene primero distinguir tres conceptos: la autoestima (el juicio global de tu valor), la confianza en uno mismo (la creencia en tus capacidades) y el amor propio (la benevolencia hacia ti mismo). Según el psicólogo Nathaniel Branden, cinco pilares fundamentales permiten construir una autoestima sólida: vivir en plena conciencia, aceptarse a uno mismo, asumir la responsabilidad de la propia vida, afirmarse y vivir con intención. Esta falta de confianza suele echar raíces en la infancia —crítica parental crónica, falta de validación emocional o apego inseguro—, pero puede transformarse gracias a herramientas concretas, en particular procedentes de la terapia cognitivo-conductual. La confianza no es un don innato, sino una competencia que se desarrolla paso a paso.

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    Sobre el autor

    Gildas Garrec · profesional TCC

    Profesional certificado en terapias cognitivo-conductuales (TCC), autor de 16 obras sobre psicología aplicada y relaciones. Más de 900 artículos clínicos publicados en Psychologie et Sérénité.

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