Tests psiScanMyLove

Teoría polivagal: 3 claves para regular estrés y trauma


La teoría polivagal se ha convertido en uno de los marcos más influyentes para comprender cómo el estrés y los traumas afectan a nuestro cuerpo y a nuestras respuestas emocionales. Propuesta por el neurocientífico Stephen Porges a finales de los años 1990, describe tres estados del sistema nervioso autónomo que gobiernan nuestras reacciones frente al peligro — y nuestra capacidad de sentirnos seguros en la relación con el otro.

En el artículo que sigue, abordo el trauma y el estrés postraumático. Si se reconoce en este tema, he diseñado un test de estrés postraumático que permite hacer un balance de las repercusiones de un evento traumático. Se acompaña de una guía para prolongar la reflexión más allá de los resultados.

Esta teoría ha transformado la práctica clínica en psicotraumatología y en TCC de tercera ola. También ha suscitado un debate científico legítimo sobre algunas de sus afirmaciones neuroanatómicas. Este artículo le propone un panorama honesto: lo que la teoría polivagal aporta de valioso a la comprensión del estrés y del trauma, los ejercicios concretos que se derivan de ella, y los matices que la investigación actual impone.

El sistema nervioso autónomo: más allá de la dicotomía clásica

El modelo clásico: simpático contra parasimpático

La visión tradicional del sistema nervioso autónomo (SNA) es binaria. Por un lado, el sistema simpático — el que acelera el corazón, dilata las pupilas, libera la adrenalina, prepara el cuerpo para la acción. Por el otro, el sistema parasimpático — el que ralentiza el ritmo cardíaco, favorece la digestión, restaura la energía, devuelve la calma.

Esta dicotomía simpático/parasimpático es útil, pero Porges argumentó que es demasiado simplista para dar cuenta de la complejidad de las respuestas humanas frente a la amenaza. En particular, no explica bien un fenómeno que los clínicos observan a diario en los pacientes traumatizados: la parálisis, el adormecimiento, la desconexión — respuestas que no corresponden ni a la huida ni a la lucha, sino a un colapso.

La hipótesis de Porges: tres circuitos, tres estados

Stephen Porges propuso que el nervio vago — el décimo nervio craneal, el más largo del cuerpo, que conecta el tronco cerebral con los órganos viscerales — no es un sistema único, sino que se divide en dos ramas con funciones distintas:

  • El vago ventral (mielinizado, reciente en el plano evolutivo): inerva el corazón, el rostro, la garganta y los oídos. Según Porges, es responsable del estado de seguridad y de compromiso social — la capacidad de conectarse con los demás, de comunicar, de sentirse en calma en presencia de otros.
  • El vago dorsal (no mielinizado, antiguo en el plano evolutivo): inerva los órganos subdiafragmáticos. Según Porges, su activación excesiva produce la respuesta de inmovilización — parálisis, disociación, colapso, "hacerse el muerto".
Entre ambos, el sistema simpático clásico gestiona las respuestas de movilización — huida o lucha.

La originalidad de Porges es haber propuesto una jerarquía entre estos tres sistemas, fundada en la filogénesis (la historia evolutiva de los vertebrados). Según esta jerarquía, el sistema más reciente (ventral vagal) se activa primero. Si fracasa en garantizar la seguridad, el sistema simpático toma el relevo (huida/lucha). Si este también fracasa, el sistema más antiguo (dorsal vagal) se activa como último recurso — es la respuesta de colapso.

Los tres estados: comprender sus respuestas al estrés

Estado 1 — Ventral vagal: seguridad y conexión social

Cuando el sistema ventral vagal domina, usted está en su zona de funcionamiento óptimo. Las señales características:

  • Sentimiento de calma, de seguridad relativa
  • Capacidad de escuchar, de hablar, de mantener el contacto visual
  • Expresividad facial matizada
  • Voz con una prosodia rica (variaciones de tono y de ritmo)
  • Curiosidad, apertura a la experiencia
  • Capacidad de regular las emociones sin verse desbordado
Es el estado en el que el aprendizaje, la creatividad, la intimidad y la cooperación son posibles. No es un estado de relajación pasiva — es un estado de disponibilidad activa hacia la relación y el entorno.

En TCC, este estado corresponde a lo que Daniel Siegel (2012) llama la ventana de tolerancia — la zona en la que las emociones se sienten sin desbordarse, donde el pensamiento permanece flexible, donde los comportamientos se ajustan al contexto.

Estado 2 — Simpático: movilización frente a la amenaza

Cuando el sistema nervioso detecta un peligro (real o percibido), el sistema simpático toma el relevo. Las señales:

  • Aceleración cardíaca, respiración rápida y superficial
  • Tensión muscular, agitación
  • Hipervigilancia, dificultad para concentrarse
  • Pensamientos rápidos, a menudo catastróficos
  • Irritabilidad, ira, ganas de huir o de pelear
  • Dificultad para escuchar, comunicación degradada
Es el estado de "huida o lucha" — una respuesta adaptativa frente a un peligro real. Se vuelve problemática cuando se desencadena de manera crónica en ausencia de peligro objetivo, lo que constituye el cuadro clínico de la ansiedad generalizada, del trastorno de pánico y de numerosas manifestaciones del estrés postraumático.

En términos de ventana de tolerancia, es el estado de hiperactivación — por encima de la ventana. Las emociones se desbordan, el cuerpo está en sobrerrégimen, el pensamiento se rigidiza en torno a la amenaza percibida.

Estado 3 — Dorsal vagal: inmovilización y colapso

Cuando la movilización (huida/lucha) es imposible o fracasa, el sistema dorsal vagal produce una respuesta de inmovilización. Las señales:

  • Ralentización generalizada: ritmo cardíaco, respiración, metabolismo
  • Sensación de adormecimiento, de desconexión, de vacío
  • Fatiga extrema, ganas de dormir permanentemente
  • Dificultad para hablar, voz plana, rostro inexpresivo
  • Sentimiento de vergüenza, de impotencia, de no existencia
  • Disociación — impresión de estar "fuera de sí mismo"
Es el estado que los clínicos en psicotraumatología conocen bien: el shutdown, la parálisis, el "congelamiento". En los pacientes que han vivido traumas tempranos repetidos (violencia conyugal, abusos sexuales, negligencia), este estado puede volverse crónico — una manera de sobrevivir desconectándose de las propias sensaciones y emociones.

En términos de ventana de tolerancia, es el estado de hipoactivación — por debajo de la ventana. Las emociones están apagadas, el cuerpo está en modo mínimo, la persona se siente "muerta por dentro".

La ventana de tolerancia: una herramienta clínica fundamental

El concepto de Daniel Siegel

El concepto de ventana de tolerancia, desarrollado por el neuropsiquiatra Daniel Siegel (2012, The Developing Mind), se articula naturalmente con la teoría polivagal. La ventana de tolerancia designa la zona de activación en la que una persona puede sentir sus emociones, procesar la información e interactuar con su entorno de manera adecuada.

Cuando la activación supera el límite superior de la ventana: hiperactivación simpática (ansiedad, pánico, ira explosiva). Cuando desciende por debajo del límite inferior: hipoactivación dorsovagal (adormecimiento, disociación, depresión).

El trauma estrecha la ventana de tolerancia. Lo que habría sido un estrés manejable para una persona sin historia traumática se convierte en un detonante de báscula para una persona cuya ventana se ha vuelto estrecha. Una mirada percibida como crítica, un ruido súbito, un silencio en una conversación — estímulos anodinos pueden provocar una salida de la ventana en pocos segundos.

Hacer el test: Test de Estrés Postraumático → — ¿Tu ventana de tolerancia se ha estrechado tras un trauma? Evalúa la intensidad de tus síntomas postraumáticos, base para entender tus reacciones automáticas.

Ampliar la ventana: el objetivo terapéutico

El objetivo compartido por la TCC del trauma, el EMDR, la terapia sensoriomotriz y los enfoques basados en la atención plena es ampliar progresivamente la ventana de tolerancia. No suprimiendo las emociones difíciles, sino aumentando la capacidad de contenerlas sin bascular hacia la hiper o la hipoactivación.

Los ejercicios de regulación que siguen apuntan exactamente a este objetivo.

La escala polivagal: situarse en tiempo real

Una herramienta práctica derivada de la teoría polivagal es la escala polivagal — una autoevaluación simple que permite detectar en qué estado del SNA se encuentra usted en un momento dado.

Cómo utilizarla

Visualice una escala vertical de tres niveles:

Nivel superior — Ventral vagal (verde) "Me siento relativamente en calma, conectado, capaz de pensar con claridad. Puedo estar en contacto con otras personas." Nivel intermedio — Simpático (naranja) "Estoy agitado, tenso, en alerta. Mi corazón late rápido. Tengo ganas de huir o de defenderme." Nivel inferior — Dorsal vagal (rojo) "Estoy adormecido, desconectado, agotado. Me siento vacío o inexistente. Me cuesta moverme o hablar."

Varias veces al día, tómese unos segundos para situarse en esta escala. No hace falta precisión — una estimación basta. El acto mismo de situarse ya es un acto de conciencia que activa la corteza prefrontal y favorece la regulación.

Descubre tu perfil psicológico

110 tests validados. Responde a 60 preguntas, resultado inmediato, informe PDF completo desde 4,99 €.

Hacer un test →

Analice sus conversaciones de pareja

Importe una conversación y obtenga un análisis de la dinámica de su relación.

Analizar

En terapia cognitiva, esta autoobservación se asemeja a la técnica del monitoreo emocional — anotar las emociones y su intensidad a intervalos regulares. La escala polivagal le añade la dimensión corporal: no pregunta sólo "¿qué es lo que siento?" sino "¿en qué estado está mi cuerpo?".

Ejercicios de regulación: llevar el sistema nervioso hacia la seguridad

Los ejercicios siguientes están inspirados en la práctica clínica que integra la teoría polivagal y las técnicas de TCC de tercera ola. Buscan favorecer el regreso al estado ventral vagal — la zona de seguridad y de conexión.

1. La respiración alargada (activación del vago ventral)

La rama ventral del nervio vago es particularmente sensible a la respiración, y especialmente al alargamiento de la espiración. Es una de las pocas palancas voluntarias sobre el SNA.

Protocolo:
  • Inspire por la nariz durante 4 tiempos
  • Retenga 2 tiempos (opcional)
  • Espire por la boca durante 6 a 8 tiempos
  • La espiración debe ser al menos 1,5 veces más larga que la inspiración
  • Practique 5 minutos
El ratio inspiración/espiración asimétrico activa el freno vagal — el mecanismo por el cual el nervio vago ralentiza el ritmo cardíaco. Es una señal de seguridad enviada directamente al sistema nervioso.

2. El ejercicio de la voz (prosodia y nervio vago)

El nervio vago inerva los músculos de la laringe y de la faringe. Activar estos músculos mediante la voz estimula el circuito ventral vagal.

Protocolo:
  • Tararee una melodía familiar durante 2-3 minutos. El tarareo (boca cerrada) crea vibraciones en la garganta que activan directamente el nervio vago.
  • Alternativa: cante en voz alta. El canto implica una espiración larga y controlada + una activación de los músculos laríngeos = doble estimulación vagal.
  • Otra alternativa: lea un texto en voz alta variando la prosodia — tono, ritmo, melodía de la frase. Evite la voz monótona.
Este ejercicio puede parecer anodino. Sin embargo, se basa en un principio neuroanatómico preciso: los músculos del rostro y de la garganta están inervados por el mismo circuito (el complejo vagal ventral, según Porges) que el que regula el ritmo cardíaco y el estado emocional.

3. La orientación sensorial (salir del dorsal vagal)

Cuando una persona está en estado de colapso dorsovagal (adormecimiento, disociación), los ejercicios respiratorios a menudo no bastan. Hay que "reencender" primero el contacto con el entorno.

Protocolo:
  • Gire lentamente la cabeza de izquierda a derecha, mirando a su alrededor. Nombre mentalmente cinco cosas que ve — con detalles. "Un libro azul sobre la mesa. Una mancha de luz en la pared. El reflejo en la ventana."
  • Nombre cuatro cosas que oye. Tres cosas que toca (los pies en el suelo, las manos sobre los muslos, el respaldo de la silla contra la espalda). Dos cosas que huele (un olor, por tenue que sea). Una cosa que saborea.
  • Este protocolo 5-4-3-2-1 es clásico en TCC del trauma y en terapia sensoriomotriz. Devuelve la conciencia al cuerpo y al entorno presente, contrarrestando el repliegue disociativo del dorsal vagal.

4. La corregulación: el papel del otro

Uno de los aportes más fecundos de la teoría polivagal es el concepto de corregulación — la idea de que nuestro sistema nervioso no se regula sólo desde dentro, sino a través de la relación con el otro. La presencia de una persona percibida como segura — voz calmada, mirada benevolente, prosodia apaciguadora — envía señales de seguridad que activan el circuito ventral vagal.

Por eso la soledad crónica es tan deletérea para la salud mental y física. Y por eso la propia relación terapéutica — antes incluso de cualquier técnica — es un factor de sanación: el terapeuta, por su presencia regulada, ofrece un anclaje de corregulación.

En la práctica:
  • Pase tiempo con personas cuya presencia lo apacigua (no las que lo activan)
  • Durante una conversación, mantenga un contacto visual suave e intermitente
  • Escuche voces humanas cálidas (podcasts, mensajes de voz de un ser querido)
  • En pareja, practique el simple hecho de sentarse juntos en silencio, con un contacto físico ligero (mano sobre el hombro, pies que se tocan)

5. El movimiento pendular (oscilación entre confort e incomodidad)

Este ejercicio, derivado de la Somatic Experiencing de Peter Levine (que comparte ciertas bases con la teoría polivagal), entrena la capacidad del sistema nervioso de oscilar entre estados en lugar de permanecer bloqueado en uno de ellos.

Protocolo:
  • Siéntese e identifique una zona de su cuerpo donde sienta confort o neutralidad (por ejemplo, las manos apoyadas sobre los muslos).
  • Lleve su atención a esa zona durante 30 segundos. Note las sensaciones de confort.
  • Luego desplace su atención hacia una zona ligeramente incómoda (una tensión en el hombro, un nudo en el estómago). Permanezca ahí 10-15 segundos — no más.
  • Vuelva a la zona de confort. 30 segundos.
  • Alterne así 4-5 veces.
Este penduleo entrena la flexibilidad del sistema nervioso — su capacidad de entrar en contacto con la incomodidad sin quedarse bloqueado en ella, y de regresar a la regulación. Es un microentrenamiento para la ampliación de la ventana de tolerancia.

Teoría polivagal y TCC de 3ª ola: convergencias

La atención plena como vía de acceso al ventral vagal

Los programas de atención plena (MBSR, MBCT) pueden releerse a través del prisma polivagal: la meditación de atención plena entrena la capacidad de permanecer en la ventana de tolerancia en presencia de estímulos interiores incómodos (pensamientos, emociones, sensaciones). En términos polivagales, es un entrenamiento para mantener el estado ventral vagal frente a activaciones que habitualmente tirarían hacia el simpático o el dorsal vagal.

La observación no reactiva de los pensamientos — corazón de la defusión cognitiva en ACT (Hayes, Strosahl & Wilson, 2012, Acceptance and Commitment Therapy) — es una manera de no dejar que un pensamiento ansiógeno desencadene la cascada simpática. Se observa el pensamiento, se nombra, y el sistema nervioso recibe el mensaje implícito: "esto no es un peligro, es un pensamiento".

La reestructuración cognitiva como señal de seguridad

En TCC clásica, la reestructuración cognitiva — cuestionar la validez de un pensamiento automático, buscar interpretaciones alternativas — puede entenderse como un proceso que envía señales de seguridad al SNA. Cuando el pensamiento "esta situación es catastrófica" se reemplaza por "esta situación es difícil pero manejable", la corteza prefrontal comunica al sistema límbico y al SNA que el nivel de amenaza es inferior a lo evaluado inicialmente.

Es la razón por la cual la TCC funciona sobre la ansiedad: modifica la evaluación cognitiva de la amenaza, lo que modifica la respuesta fisiológica. La teoría polivagal ofrece un marco explicativo para este mecanismo bien documentado por Beck (1976, Cognitive Therapy and the Emotional Disorders).

La exposición progresiva como ampliación de la ventana

La exposición progresiva — técnica fundamental de la TCC para las fobias y el TEPT — consiste en confrontar gradualmente al paciente con el estímulo ansiógeno, manteniendo un nivel de activación tolerable. En términos polivagales, es un entrenamiento para permanecer en ventral vagal (o para regresar rápidamente a él) en presencia de estímulos que activarían normalmente el simpático.

Cada exposición lograda — es decir, cada vez que el paciente permanece en su ventana de tolerancia pese a la confrontación con el estímulo — amplía esa ventana. El sistema nervioso aprende, literalmente, que puede tolerar más sin bascular.

Matices y debate científico: lo que conviene saber en 2026

Los aportes incontestados

Algunos aportes de la teoría polivagal son ampliamente aceptados por la comunidad científica:

  • La respuesta de inmovilización existe y es clínicamente pertinente. La parálisis, la disociación, el shutdown son respuestas autónomas reales, distintas de la huida y de la lucha. Reconocerlas ha transformado la atención de los pacientes traumatizados, desculpabilizándolos de reacciones que no controlaban.
  • El sistema nervioso desempeña un papel central en la regulación emocional. La teoría polivagal ha contribuido a devolver el cuerpo al centro de la psicoterapia, tras décadas de focalización casi exclusiva en las cogniciones.
  • La corregulación es un fenómeno real y poderoso. Los estudios en neurociencia social confirman que la presencia de otro regulado modifica la fisiología del sujeto — reducción del cortisol, sincronización de los ritmos cardíacos, activación de los circuitos de recompensa.
  • La neurocepción — la detección inconsciente del peligro — es un concepto útil. El término, acuñado por Porges, designa la capacidad del sistema nervioso de evaluar la seguridad del entorno antes incluso de que la conciencia intervenga. Este concepto es clínicamente valioso para comprender por qué ciertos pacientes reaccionan de manera desproporcionada a estímulos aparentemente anodinos.

Las reservas legítimas

Desde la publicación inicial de Porges (1995, 2001, 2011), varios neurocientíficos han formulado reservas sobre ciertos aspectos de la teoría:

  • La filogénesis simplificada. La idea de que los tres circuitos se activan en un orden jerárquico estricto, del más reciente al más antiguo, es una simplificación que no da plena cuenta de la complejidad neuroanatómica real. Las interacciones entre las ramas del nervio vago son más bidireccionales y menos secuenciales de lo que el modelo inicial sugería (Grossman & Taylor, 2007).
  • La especificidad de las ramas vagales. La distinción neta entre vago ventral (mielinizado) y vago dorsal (no mielinizado) es una simplificación útil pero anatómicamente aproximada. El nervio vago es un sistema complejo con múltiples subramas cuyas funciones no se reducen a esa dicotomía (Farmer et al., 2021).
  • El vínculo causal directo. La correlación entre el tono vagal (medido por la variabilidad de la frecuencia cardíaca) y la regulación emocional está bien documentada. Pero el salto hacia la explicación causal — "es porque el vago ventral está subactivado que la persona no puede regularse" — sigue siendo debatido. Otros modelos neurobiológicos (eje HHA, circuitos amígdalo-prefrontales) explican una parte de los mismos fenómenos.

Una posición clínica razonable

En 2026, la posición más razonable es considerar la teoría polivagal como un modelo clínico heurístico — un marco conceptual que ayuda a los terapeutas y a los pacientes a comprender y a trabajar con las respuestas corporales al estrés y al trauma, sin pretender que cada detalle neuroanatómico del modelo esté definitivamente establecido.

Es por lo demás la posición de numerosos clínicos formados en la TCC integrativa: utilizar los conceptos polivagales (los tres estados, la ventana de tolerancia, la corregulación, la neurocepción) como herramientas de psicoeducación y de regulación, permaneciendo abiertos a los refinamientos que la investigación aportará.

El psicólogo Paul Gilbert, creador de la Terapia de la Compasión (CFT), utiliza un modelo de tres sistemas (amenaza, impulso, calma) que coincide parcialmente con el modelo polivagal sin identificarse con él. En ACT, la noción de flexibilidad psicológica — capacidad de permanecer en contacto con la experiencia presente y de actuar según los propios valores pese a la incomodidad — es un equivalente funcional de la capacidad de permanecer en la ventana de tolerancia.

Integrar la teoría polivagal en su cotidianidad

Tres hábitos de regulación

Por la mañana: escaneo del estado interno. Antes de levantarse, tómese 30 segundos para situarse en la escala polivagal. ¿Ventral? ¿Simpático? ¿Dorsal? Esta simple toma de conciencia orienta el resto de la mañana. Si está en simpático, un ejercicio de respiración alargada puede bastar. Si está en dorsal, el ejercicio de orientación sensorial será más adecuado. Durante el día: las microtransiciones. Cada cambio de actividad es una oportunidad de microrregulación. Tres respiraciones con espiración alargada entre dos reuniones. Un tarareo bajo la ducha. Un contacto visual benevolente con un colega. Estos pequeños gestos no son anecdóticos — mantienen el tono vagal ventral a lo largo del día. Por la noche: la corregulación relacional. Privilegie un momento de conexión calmada con un ser querido. Sin discusión de problemas, sin resolución de conflictos — sólo presencia compartida. La corregulación funciona incluso en silencio, incluso sin palabras, mientras estén presentes las señales no verbales de seguridad (proximidad física, mirada, voz suave).

Cuándo consultar

La teoría polivagal y los ejercicios de regulación autónoma son herramientas valiosas para la gestión del estrés cotidiano. Pero para las personas que viven con un trastorno de estrés postraumático, con respuestas disociativas recurrentes, o con un estrechamiento severo de la ventana de tolerancia, el acompañamiento de un terapeuta formado es indispensable.

La regulación del sistema nervioso tras un trauma severo necesita un marco relacional seguro — el de la terapia — y una progresión graduada que sólo un profesional puede ajustar en tiempo real. Los ejercicios presentados en este artículo son un punto de partida, no un tratamiento completo. Si usted o alguien que conoce está en crisis, encuentre una línea de ayuda gratuita y confidencial en su país en findahelpline.com.

Lecturas y referencias

Para profundizar:

  • Porges, S.W. (2011). The Polyvagal Theory: Neurophysiological Foundations of Emotions, Attachment, Communication, and Self-Regulation. Norton.
  • Dana, D. (2018). The Polyvagal Theory in Therapy: Engaging the Rhythm of Regulation. Norton. — La obra clínica más accesible sobre la aplicación de la teoría polivagal en psicoterapia.
  • Siegel, D.J. (2012). The Developing Mind: How Relationships and the Brain Interact to Shape Who We Are. Guilford Press.
  • Hayes, S.C., Strosahl, K.D. & Wilson, K.G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change. Guilford Press.
  • Grossman, P. & Taylor, E.W. (2007). Toward understanding respiratory sinus arrhythmia: Relations to cardiac vagal tone, evolution and biobehavioral functions. Biological Psychology, 74(2), 263-285. — Para las reservas científicas.
La teoría polivagal no es un dogma. Es una herramienta de comprensión — imperfecta, en evolución, pero clínicamente fecunda — que devuelve el cuerpo al centro de nuestra relación con el estrés, las emociones y los vínculos. Comprender los estados de su sistema nervioso es ganar una palanca de regulación que el sólo análisis cognitivo no proporciona.
¿Desea explorar sus dinámicas relacionales a través del prisma de los mecanismos emocionales y corporales? Nuestro asistente conversacional utiliza 14 modelos clínicos validados — incluido el análisis de los patrones de apego y de regulación emocional — para acompañarlo en 50 intercambios en profundidad.
Para comprender la metodología científica detrás de este análisis, descubra nuestra página dedicada: Los estilos de apego
Para ir más lejos: Mi libro Guía práctica de TCC profundiza en los temas abordados en este artículo con ejercicios prácticos y herramientas concretas. Leer un extracto
Hacer el test: Test de Gestión del Estrés → — 60 preguntas, anónimo, informe PDF (4,99 €).

FAQ

¿Cómo distinguir la ansiedad de apego del sentimiento amoroso?

La teoría polivagal explica cómo su sistema nervioso gestiona el estrés. La ansiedad de apego se caracteriza por una vigilancia hiperactiva ante las señales de abandono, distinta del amor sereno fundado en la seguridad mutua.

¿Qué señales indican que la teoría polivagal afecta gravemente a mi relación?

Las señales de alerta incluyen los comportamientos de verificación compulsivos, las interpretaciones catastrofistas de los silencios de su pareja, y los ciclos de tranquilización sin efecto duradero. Estos esquemas se agravan sin intervención terapéutica.

¿Es eficaz la TCC para tratar el estrés y el trauma desde la teoría polivagal?

Sí, la TCC apunta directamente a los pensamientos automáticos y a los comportamientos de evitación que mantienen la ansiedad. Un metaanálisis de 2019 muestra tamaños de efecto moderados a grandes para estos protocolos en 8 a 16 sesiones.
Lecturas recomendadas:

Artículos relacionados

  • Salir de una relación tóxica: 6 pasos que funcionan de verdad
  • Cómo calmar su sistema nervioso después del estrés
  • Después de una traición: por qué no puede olvidar
En resumen: La teoría polivagal del neurocientífico Stephen Porges describe tres estados del sistema nervioso que gobiernan nuestras reacciones al estrés y a los traumas. A diferencia del modelo clásico simpático-parasimpático, propone que el nervio vago funciona según una jerarquía: el sistema ventral vagal gestiona en primer lugar la seguridad y la conexión social, el sistema simpático toma el relevo en caso de amenaza percibida con respuestas de huida o lucha, y el sistema dorsal vagal produce finalmente una inmovilización de colapso cuando los dos primeros fracasan. Esta comprensión ayuda a explicar por qué algunas personas permanecen bloqueadas en el estrés crónico o la disociación tras un trauma. Aunque debatida en el plano neuroanatómico, la teoría resulta clínicamente útil para identificar en qué estado uno se encuentra y proponer ejercicios concretos de regulación del sistema nervioso.
Gildas Garrec, Psychopraticien TCC

A propos de l'auteur

Gildas Garrec · Psychopraticien TCC

Psychopraticien certifie en therapies cognitivo-comportementales (TCC), auteur de 16 ouvrages sur la psychologie appliquee et les relations. Plus de 1000 articles cliniques publies sur Psychologie et Serenite.

¿Este artículo le ha sido útil?

Únete a nuestra comunidad de intercambio en WhatsApp

Unirse a la Comunidad (lista de espera)

¿Necesitas un acompañamiento personalizado?

Sesiones por videollamada (90 € / 75 min) o en consulta en Nantes.

Reservar una videollamada
WhatsApp
Messenger
Instagram
Teoría polivagal: 3 claves para regular estrés y trauma | Psicoterapeuta TCC | Psicología y Serenidad